COMERCIO INTERNACIONAL 6: TEORIA POSITIVA DEL COMERCIO INTERNACIONAL

En el siglo XX, la profesión económica ha ahondado muy persistentemente en la
analítica del comercio internacional, buscando formalizar diversos modelos de los
intercambios entre naciones, predecir los flujos de comercio, desentrañar el efecto
de las reparaciones de guerra o transferencias unilaterales sobre los precios de
bienes y las remuneraciones de recursos, y definir con precisión las repercusiones
de aranceles y contingentes. Todo este esfuerzo teórico y empírico se ha realizado
desde el enfoque de equilibrio general visto en la sección anterior, es decir,
aceptando que cualquier choque o medida resultará en consecuencias inesperadas
por la reacción de variables no afectadas en un principio.
El primer autor en buscar una explicación de las causas de la diferencia de costes
relativos entre países de la que partió Ricardo fue el sueco Eli Heckscher (1879-
1952), el gran historiador del mercantilismo.
Una diferencia en la escasez relativa de factores de producción entre un país y otro
es por lo tanto una condición necesaria para que haya una diferencia de costes
comparados y por tanto para que haya comercio internacional.
La formulación de esta explicación la completó otro economista sueco, Bertil Ohlin
(1899-1979), resultando lo que ha venido en llamarse el teorema Heckscher-
Ohlin.
La primera condición del comercio es que algunos bienes pueden producirse más
barato en una región que en otra. En cada una de ellas, los bienes baratos son los
que contienen cantidades relativamente grandes de factores más baratos que en
otras regiones. Las exportaciones se componen de estos bienes más baratos,
mientras que se importan los bienes que pueden producirse más barato en otras
regiones.
Y añadía la predicción sobre flujos de comercio que las medicioneseconométricas de
Leontief iban a poner en duda.
Heckscher, por su parte, también anticipó el teorema de Samuelson (1951), al
decir que, si las técnicas de producción eran las mismas en los dos países, el
comercio internacional haría que se igualara la remuneración de los factores.
Estas dos ideas han resultado ser muy fructíferas en la explicación de importantes
fenómenos del comercio entre naciones. La primera deducción práctica es que el
comercio internacional palía la escasez relativa de un recurso productivo en un
país; de otra forma dicho, el comercio sustituye y evita el movimiento de factores
(por ejemplo, la migración de trabajadores) de un país a otro. La segunda idea
luminosa es que el comercio tiende a igualar las remuneraciones de los factores
(entre otros, los salarios) en los países que intercambian productos o servicios, lo
que explica la resistencia sindical contra el libre comercio en los países ricos, pese
al daño que la protección que piden causa a los pobres del mundo.
Wassili Leontief (1906-) realizó el primer intento de contrastar empíricamente la
teoría Heckscher-Ohlin. Su trabajo produjo una verdadera sorpresa. Según Leontief
(1953), usando datos de 1947, EEUU, lejos de especializarse en la exportación de
bienes intensivos en capital, también exporta bienes intensivos en mano de obra,
cuando se supone que otros países gozan de una dotación relativa de mano de obra
superior a la americana. Es posible que esta paradoja se deba a la gran proporción
de capital humano que contiene el factor trabajo americano, pero en todo caso
incita a continuar en el camino de la contrastación de las deducciones lógicas de los
teoremas del comercio internacional.
Otra de las contrastaciones empíricas de la teoría de Heckscher-Ohlin, la
presentada por Grubel y Lloyd (1975), ha puesto en duda la especificidad del
comercio internacional como un fenómeno distinto del comercio en general. Si el
comercio internacional de un determinado país contiene grandes dosis de
“comercio intra-industrial”, es decir, si se evidencia de que el país en cuestión
tanto exporta como importa bienes que pertenecen al mismo sector, entonces la
teoría de Heckscher-Ohlin se tambalea. Parece que la distinción entre comercio
internacional y comercio interno, sobre la base de la dispersión geográfica de los
recursos y los obstáculos a su traslación, se difumina; aunque también es posible
que el comercio internacional entre países con la misma estructura económica se
explique por la existencia de situaciones de oligopolio.
En todo caso, no cabe duda de que la teoría del comercio internacional necesita, no
sólo una formulación dinámica que la enlace con la teoría del crecimiento
económico, sino también abundantes contrastaciones empíricas de sus
predicciones.

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